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Lo que debes saber de las radiaciones UVA – UVB e IR-A

Las radiaciones ultravioletas (o rayos UV) se originan en el sol y suelen ser beneficiosas cuando se reciben en pequeñas cantidades, ya que ayudan a la producción de la vitamina D en el cuerpo. Sin embargo, cuando se reciben en cantidades excesivas sin protección son dañinas, ya que pueden generar quemaduras, envejecimiento prematura y graves enfermedades cutáneas, por lo que siempre es necesaria una adecuada protección solar.

Por eso, debemos tener especial cuidado cuando los rayos UV se intensifican, por ejemplo: cuando hay pocas nubes en el cielo, cuando el sol está en ángulo de 90 grados con respecto al suelo, cuando estamos en una región cercana a la línea del ecuador o cuando estamos en una zona donde se reflejen los rayos UV en el suelo (como en la playa).

La radiación UV puede dividirse según su longitud de onda en tres grandes tipos:

• La radiación UVA: Es la de mayor longitud de onda, por ello penetra en mayor cantidad en la piel. Su alto nivel de energía aumenta la formación de radicales libres, produciendo un envejecimiento prematuro y daños permanentes en la dermis. Es también responsable de fotoenvejecimiento de la piel y las manchas solares.
• La radiación UVB: Esta radiación es la responsable tanto del bronceado, como del eritema solar, sólo llega hasta la epidermis.
• La radiación UV-C: Es la que contiene mayor energía, pero es a la vez la menos peligrosa, ya que no llega a la superficie terrestre, gracias a la capa de ozono.

La radiación IR también se divide según la longitud de onda en IR-A, IR-B e IR-C.

• La radiación IR-A: es la única radiación capaz de penetrar hasta las capa más profunda de la piel, la hipodermis. Las consecuencias de no usar un fotoprotector activo frente a IR-A son: envejecimiento prematuro y deshidratación, provocando arrugas profundas, pérdida de firmeza y pérdida de elasticidad de la piel.
• Las radiaciones IR-B e IR-C: Son las responsables del efecto térmico (calor), de la radiación. No se han demostrado efectos sobre la piel.

Te ofrecemos algunas recomendaciones para evitar que las radiaciones UV-A,UV-B e IR-A dañen tu piel:

Intenta no pasar demasiado tiempo en el sol. Ubícate, siempre que puedas, en un lugar donde haya sombra.
Utiliza un fotoprotector completo (UV-A, UV-B e IR-A) como el que ofrece Ladival® el único protector solar que ha demostrado, científicamente, tener una formulación activa frente a este tipo de radiación.
Después de tomar el sol hidrata la piel con productos adecuados.
Si tienes fotosensibilidad, alergia al sol, acné, o atópia, asegúrate de utilizar fotoprotectores especialmente indicados. Un fotoprotector SIN, evita cualquier tipo de reacciones fototoxicas.

Recuerda que la piel es el órgano más grande, cubre todo nuestro cuerpo, y merece el mejor de los cuidados.

Protegiendo la piel de los niños

proteger correctamente a los niños ante el solCon la llegada del buen tiempo y el calor, los niños pasan más tiempo en la calle expuestos a la radiación del sol. Ya sea en la piscina, la playa o en el parque, la protección solar en los pequeños es fundamental para evitar quemaduras y futuros problemas en la piel.

El sol es beneficioso para los niños, ya que estimula la síntesis de la vitamina D, favorece la circulación sanguínea y ayuda a paliar algunos problemas de la piel, eso sí, siempre que se tome con las debidas precauciones. ¿Por qué es importante este punto?

La piel de los niños y de los bebés es más sensible que la de los adultos y tiene memoria. Esto significa, que los daños provocados por el sol durante la infancia, son acumulativos, irreversibles y sus consecuencias pueden terminar manifestándose en la edad adulta. Para evitar esto es recomendable seguir estas recomendaciones:

Limitar el tiempo de exposición de los más pequeños.
Aplicar la protección no sólo cuando vayamos a la playa o la piscina, sino también cuando los niños vayan a estar en la calle expuestos a los rayos solares.
• Evitar que estén bajo el sol en las horas de mayor radiación (de 12 a 17 horas).
• Poner la crema protectora al menos unos 30 minutos antes de salir de casa.
• Si vamos a la piscina o a la playa, usar un protector resistente al agua para garantizar la protección en todo momento.
Aplicar aftersun al finalizar la exposición solar para refrescar la piel de los pequeños y favorecer la recuperación de su piel.
• Protegerlos siempre con gafas de sol, gorras y sombreritos.

Para garantizar un perfecto cuidado de la piel de los más pequeños, Ladival ha creado una gama de productos especialmente indicada para niños y pieles atópicas o con tendencia atópica. No incluyen conservantes, colorantes, perfumes, ni emulsionantes PEG y además ofrecen una alta resistencia al agua, para que puedan jugar y divertirse sin perder protección.

Preparando nuestra piel para el bronceado

Si nuestro objetivo es lucir un moreno perfecto y uniforme este verano, conviene que preparemos previamente nuestra piel. Para conseguirlo basta con seguir una serie de recomendaciones que nos permitirán conseguir ese ansiado bronceado. Pero, ¿qué podemos hacer para poner a punto nuestra piel?

Exfoliación: Antes de exponernos al sol conviene que dediquemos un momento a exfoliar nuestra piel. De ese modo activaremos la circulación, eliminaremos las impurezas y las células muertas, promoveremos la regeneración de células nuevas y nuestra piel quedará más suave, lisa y uniforme, lo que permitirá resaltar más nuestro bronceado.
Hidratación: Nuestra piel tiene una serie de necesidades y la hidratación es una de las principales. Utilizando cremas y lociones hidratantes y bebiendo gran cantidad de agua, evitaremos que nuestra piel pierda elasticidad, se reseque, se descame y envejezca prematuramente. Además debemos tener en cuenta que cuanto más elevadas son las temperaturas, más agua perderemos, por lo que conviene beber como mínimo dos litros de agua al día.

Nutrición: Incluyendo en nuestra dieta alimentos ricos en vitamina A, carotenos y antioxidantes contribuiremos a que nuestra piel está más preparada para el bronceado. Zanahorias, tomates, sandías, melones, acelgas, espinacas y pescados como el salmón o la caballa serán nuestros aliados para la correcta preparación de nuestra piel.

A parte de esto, el uso de protectores solares no puede faltar en ningún momento, ya que los primeros días de la exposición solar son claves para conseguir un bronceado óptimo y evitar quemaduras y rojeces. Si además de todo esto, empleamos cápsulas para el bronceado, a base de antioxidantes, como las desarrolladas por Ladival®, nuestra piel quedará lista al cien por cien para exponerse a la radiación solar.

La importancia de conocer el fototipo de piel

Para elegir el factor de protector solar adecuado es fundamental que sepamos cuál es nuestro fototipo. En función del tono de nuestra piel, el color del cabello, y color de ojos, tendremos un tipo u otro, por eso es esencial conocerlo. Pero, ¿en qué consiste exactamente? El fototipo se establece en función del nivel de melanina en la dermis y nos indica la forma en que nuestra piel asimila la radiación solar.

Existen 6 categorías diferenciadas:

Fototipo I: Personas con piel muy pálida, pecas en el rostro y pelo pelirrojo o rubio casi platino. La piel se quema fácilmente y no se broncean nunca. Suelen sufrir reacciones fotoalérgicas al exponerse al sol.

Fototipo II: Personas con piel clara y pelo rubio o castaño claro. Se queman fácilmente y su piel adquiere un ligero bronceado cuando se exponen al sol.

Fototipo III: Es el más corriente. Personas con pieles intermedias y cabellos rubio oscuro o castaño. La piel tiende a enrojecerse los primeros días y se broncean después de la exposición.

Fototipo IV: personas de piel oscura y pelo moreno o negro. Raramente se queman y se broncean con rapidez.

Fototipo V: Personas de raza árabe, asiáticas o latinoamericanas con pieles morenas y cabellos muy oscuros. Se broncean con gran facilidad.

Fototipo VI: Personas de raza negra con piel muy pigmentada. No se queman nunca y necesitan una protección mínima.

Cuanto más bajo sea nuestro fototipo de piel, más elevado será el fotoprotector que debamos utilizar. Para averiguarlo, la web de Ladival® dispone de un sencillo test que nos indicará a que categoría pertenecemos y la protección que necesitamos.

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