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Cómo elegir un protector solar en función del fototipo de tu piel

El sol mejora nuestro estado anímico, nos ayuda a producir vitamina D, nos hace más inmunes a las enfermedades, mejora la calidad del sueño etc,… en definitiva, ¡nos aporta y mucho! Sobre todo nos proporciona el bienestar que supone estar al aire libre disfrutando de cualquier actividad que llevemos a cabo un día soleado.

Sin embargo, también implica una serie de riesgos para nuestra piel, si no aplicamos la protección solar suficiente y adecuada que neutralice y evite los efectos nocivos.

Exponerse al sol sin precaución es decididamente peligroso. Sin embargo, siguiendo los consejos de los especialistas y con un factor de protección adecuado, es posible lograr un bronceado sano, pero desde luego teniendo cuidado de no correr ningún riesgo. Leer Más

Protección Solar y deportes. ¿Qué precauciones debemos tomar?

Aventura, salud, deporte y sol están muy relacionados. Una gran cantidad de deportes por no decir casi todos se realizan al aire libre, el sol comienza a calentar nuestras calles e invita a practicar deporte, running, ¡tan de moda ahora!, andar en bicicleta , deportes de equipo fútbol, baloncesto…

Como farmacéutico concibo la salud como la posibilidad de disfrutar de nuestra vida plenamente y para ello es fundamental una correcta alimentación y realizar ejercicio en función cada uno de sus posibilidades.

Los dos efectos que produce el sol sobre nuestra piel es la hiperpigmentación y el engrosamiento de la piel. El bronceado es el resultado de la agresión del sol sobre nuestra piel y es un mecanismo de defensa frente a radiaciones ultravioletas UVA, UVB, e Infrarrojo A (IR-A). Leer Más

Conoce tu tipo de piel

El tipo de piel que tienes no sólo depende de tu herencia, también depende del estilo de vida que lleves, de lo que comas o de cómo estés cuidando tu cuerpo. Sumado a esto, debes considerar que tu piel cambia con el transcurso de los años: en tu juventud es más grasa y, al envejecer, suele resecarse.
Por todo esto, es importante conocer tu piel y saber cómo cuidarla para mantenerla saludable. A continuación, te presentamos una lista de los tipos de piel que existen, sus características y algunos consejos para su protección:

• Piel Grasa: es aquella que se ve brillante, que es aceitosa al tacto, tiene poros abiertos y grandes, y a veces acné o espinillas. A las personas con piel grasa se les aconseja cuidar su alimentación: no consumir gran cantidad de carnes rojas, chocolate o alcohol y comer más frutas y verduras; hacer más deportes; sueños profundos de 7 a 8 horas diarias y no abusar de los jabones.

• Piel Seca: a pesar de no presentar acné, puntos negros o poros abiertos, esta piel tiene otros problemas que requieren de un cuidado distinto. Es una piel fácil de irritar con los cambios medioambientales, presenta escamas y se ve opaca.
Se recomienda evitar baños muy calientes, tomar abundante agua, una vez a la semana, hacer tratamientos humectantes de hidratación.

• Piel Mixta: es una piel con zonas grasas, muy visible en la zona T de la cara, y con zonas secas. Debido a esto, cuando se intenta contrarrestar los problemas de una zona, se empeoran los de la otra.
Es necesario el uso de productos específicos para este tipo de piel. En el caso de tratamientos de hidratación, se debe iniciar la aplicación de los productos en las zonas más secas y terminar en las zonas más grasas.

• Piel Sensible: es generalmente de color rosa o roja, debido a su delicadeza. Por esa misma razón, suele ser alérgica y presentar ruptura de venas o capilares.
Se aconseja lavarla con agua templada y jabón suave, evitar el uso de exfoliantes que puedan dañarla, en invierno protegerla del frío con bufandas y de las grietas con cremas hidratantes y, en verano, mantenerla protegida del sol.

• Piel Normal: es el tipo de piel ideal. Es suave, firme y equilibrada. Aún así, es bueno mimarla de vez en cuando y no descuidarla.
Aplicar mascarillas naturales en este tipo de piel, permite que se mantenga nutrida. Además, es importante mantener una rutina de limpieza, tonificación y humectación periódica y una dieta equilibrada.

Conociendo tu piel, prestando atención a los cambios que suceden en ella y cuidándola regularmente, podrás controlarla y mantenerla sana apropiadamente. Es importante proteger cualquier tipo de piel de las radiaciones UV-A, UV-B e Infarrojo-A, durante todo el año.

La protección solar en la montaña

Normalmente cuando hablamos de protección solar, tendemos a pensar en formas de protegernos del sol cuando estamos en la piscina o en la playa, pero ¿qué ocurre cuando practicamos deportes de montaña? Si hay un lugar en el que no podemos dejar de aplicarnos un buen protector solar, es precisamente ahí, en la montaña. Veamos el por qué:

Los rayos solares pueden afectarnos en todos los sitios, pero a medida que subimos en altitud, van aumentando y multiplicándose los efectos de la radiación solar considerablemente. De hecho, se estima que por cada 1.000 metros que subimos en altura, aumenta la intensidad de los rayos solares en un 15%. Algo muy significativo que tenemos que tener en cuenta.

Si además estamos en zonas nevadas, debemos saber que la nieve refleja los rayos ultravioleta  cinco veces más que la arena de la playa, por lo que el daño que puede sufrir nuestra piel es importante. Además de eso, las bajas temperaturas habituales en las zonas montañosas, el viento y el aire seco pueden afectar a nuestra piel, resecándola y reduciendo su nivel de hidratación.

Teniendo en cuenta todo esto, podemos afirmar que es más peligroso el sol de montaña, que el de la playa o la piscina. De hecho, se estima que una semana esquiando, supone la misma carga solar que tres meses de playa en invierno. Por eso, siempre es importante dar a nuestra piel unos cuidados especiales cuando nos encontremos en las grandes alturas.

Si queremos un cuidado perfecto, debemos usar un índice de protección acorde con nuestro tipo de piel, pero lo más recomendable es usar uno que no esté por debajo de 30. Es importante aplicarnos la crema al menos media hora antes de la exposición solar y repetir cada dos horas.

Para garantizar una protección en profundidad en la montaña, Ladival ha desarrollado Ladival Alpin. Un protector específico que protege la piel de la radiación solar y del frío, manteniéndola en buen estado a largo plazo, evitando el fotoenvejecimiento prematuro. Como también es importante cuidar los labios, Ladival Alpin incluye un stick labial que protege la mucosa de los rayos solares.

Con la protección adecuada, podremos disfrutar de la montaña, sin riesgos de dañar nuestra piel y manteniéndola cuidada y bonita en todo momento.

La importancia de conocer el fototipo de piel

Para elegir el factor de protector solar adecuado es fundamental que sepamos cuál es nuestro fototipo. En función del tono de nuestra piel, el color del cabello, y color de ojos, tendremos un tipo u otro, por eso es esencial conocerlo. Pero, ¿en qué consiste exactamente? El fototipo se establece en función del nivel de melanina en la dermis y nos indica la forma en que nuestra piel asimila la radiación solar.

Existen 6 categorías diferenciadas:

Fototipo I: Personas con piel muy pálida, pecas en el rostro y pelo pelirrojo o rubio casi platino. La piel se quema fácilmente y no se broncean nunca. Suelen sufrir reacciones fotoalérgicas al exponerse al sol.

Fototipo II: Personas con piel clara y pelo rubio o castaño claro. Se queman fácilmente y su piel adquiere un ligero bronceado cuando se exponen al sol.

Fototipo III: Es el más corriente. Personas con pieles intermedias y cabellos rubio oscuro o castaño. La piel tiende a enrojecerse los primeros días y se broncean después de la exposición.

Fototipo IV: personas de piel oscura y pelo moreno o negro. Raramente se queman y se broncean con rapidez.

Fototipo V: Personas de raza árabe, asiáticas o latinoamericanas con pieles morenas y cabellos muy oscuros. Se broncean con gran facilidad.

Fototipo VI: Personas de raza negra con piel muy pigmentada. No se queman nunca y necesitan una protección mínima.

Cuanto más bajo sea nuestro fototipo de piel, más elevado será el fotoprotector que debamos utilizar. Para averiguarlo, la web de Ladival® dispone de un sencillo test que nos indicará a que categoría pertenecemos y la protección que necesitamos.

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