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Niños, piel atópica y cómo protegerles del sol de forma adecuada

¿Sabías que la piel atópica es bastante frecuente en niños pequeños?

A pocos días de que comience el otoño, aún siguen algunos afortunados de vacaciones que aprovechan su tiempo libre para pegarse un viaje, irse a la playa, descansar en casa, o simplemente tener más tiempo para organizarse de cara a la vuelta al colegio. Con esta introducción, pretendo dar algunas pistas de lo que vais a leer en este post. Me explico, hablo de vacaciones; lo que lleva de la mano asuntos como la protección solar y, en estas fechas, la vuelta al cole, hijos y niños… Uno de los problemas dermatológicos que más les afecta es la piel atópica, que precisamente en otoño, es cuando comienzan a aumentar los casos y la virulencia de este tipo de brotes.

En este artículo hago alusión a los niños, porque tanto en protección solar, como en dermatitis atópica son los más vulnerables. Voy a explicaros por qué…

Hablando evidentemente en números aproximados, en nuestro país, la piel atópica afecta a un 2% de adultos, frente a un 1015% de población pediátrica, y lo peor de todo, es que el número de casos en este último grupo de población sigue aumentando.

¿Cuándo sospechar que estamos ante un brote de piel atópica en nuestros hijos…?

Si los clasificamos por grupos de edad, los brotes de piel atópica son más comunes en la población lactante, se es más vulnerable en los primeros meses de vida. En segundo lugar, tendríamos los casos en población infantil, que comprende principalmente a aquellos brotes que se dan entre los 2 a 7 años de edad.

Dicho esto, los síntomas más comunes son:

  • Piel seca, tirante, que pica y se irrita con facilidad. Este suele ser uno de los primeros indicios que nos puede hacer sospechar.
  • Eccemas, ampollas y lesiones superficiales, que en los casos más severos pueden supurar y formar costras.
  • Estos brotes, empeoran con el rascado, debilitando si se puede aún más la barrera cutánea, provocando infecciones dermatológicas si no son tratadas correctamente.
  • En el caso del lactante, las lesiones más comunes aparecen en la zona de la cara, nariz 
y boca. También en cuero cabelludo, manos, orejas y extremidades.
  • En el caso de los niños a partir de los 2 años, las lesiones aparecen con más frecuencia 
en las flexuras, principalmente en codos y rodillas.

Lo normal es que los brotes de piel atópica remitan con el tiempo y no tiendan a cronificarse.

Algunos consejos para padres y madres de niños con piel atópica…

  • Hay que estar alerta y observar muy bien a vuestros hijos, sobre todo en los primeros tres años de vida. Hay zonas como la cara, pies, manos, alrededor de la boca y ojos, que son muy susceptibles de sufrir estos brotes de atopía. Pero existen otras zonas más difíciles de detectar como interior del oído, nariz o el cuero cabelludo, que deberemos observar con cierta periodicidad.
  • Ya en vísperas del otoño, no es aconsejable, el exceso de abrigo. Fomenta la sudoración y hace que la piel sea más susceptible a padecer estos brotes. Pon a tu pequeño la ropa necesaria.
  • Las prendas de vestir mejor que no sean de lana.
  • Los baños de tus hijos, siempre mejor cortos y con agua fresca en verano o templada-calentita en invierno. Evita agua muy caliente que alteran la barrera cutánea.
  • Mantén la piel de tu hijo correctamente hidratada, esto evitará su debilitación por pérdida de agua, estando más sana y protegida.
  • Debes evitar productos irritantes que dañan la barrera cutánea, evita productos con 
lanolina, parabenos, conservantes, alcoholes, tintes agresivos. Nuestro consejo, evidentemente es que uses siempre productos que estén testados dermatológicamente y aprobados específicamente para este tipo de pieles.

Piel Atópica y protección solar en Pediatría…

Por suerte, cada vez somos más conscientes de las consecuencias del daño solar. Tanto en su implicación directa con el fotoenvejecimiento cutáneo, ya sabéis, esas arrugas que tanto nos preocupan a los adultos, como de ser el responsable directo de lesiones de diversa consideración, que van desde quemaduras solares, hasta diversos tipos de cáncer de piel. Debemos extremar la precaución, ya que existen estudios que relacionan la exposición temprana e intensa al sol y las quemaduras solares en la infancia, con el riesgo de padecer algún tipo de cáncer de piel en la edad adulta.

¿Y eso por qué? Vamos a comenzar hablando del concepto de que la piel tiene memoria, que seguro que ya lo has oído muchas veces… Ante una quemadura, se produce un daño en el DNA celular. En respuesta a esto, nuestra piel activa unos mecanismos de defensa que implican la reparación del DNA, y en el caso que esté muy dañado, se genera de forma automática un proceso de apoptosis y muerte celular para que tenga lugar la completa regeneración de estas células dañadas por otras nuevas y sanas.

¿Cuál es el problema? Si estas lesiones se producen de forma reiterada, este mecanismo de defensa podría fallar, esto implica que las células dañadas, con DNA defectuoso que debían ser destruidas, permanezcan en nuestra piel, formándose acúmulos de células genéticamente dañadas que podrían traer como consecuencia otras lesiones más serias.

De ahí la conciencia que debemos tomar sobre la protección solar de nuestros hijos y evidentemente extrapolarla no solo a la playa, sino a la exposición solar que pueda tener a lo largo de todo el año: Deporte, recreo en el colegio, salidas a parques, al campo, a la sierra… Con el daño solar y la salud de nuestros hijos no hay que correr riesgos, tenemos que estar siempre alerta.

Debes saber que, en los niños la capa córnea (la más externa) es más delgada y menos compacta que en la edad adulta, por lo que la función barrera de la piel esta disminuida haciéndola más sensible y permeable a agentes externos, hechos que se complican aún más en niños con piel atópica, ya que la dermis está más debilitada. En estos casos, deberás extremar aún más la precaución a la hora de escoger un producto adecuado para la protección frente al daño solar, primero por ser niño, y segundo por tener una piel aún más débil y sensible de lo normal.

¿Cuáles son los requisitos básicos en protección solar pediátrica y piel atópica?

  • Que esté testado dermatológicamente y científicamente por dermatólogos y expertos. Es muy importante confiar en firmas que hayan apostado por productos que hayan superado las pruebas más exigentes en lo que a investigación se refiere.
  • Busca protectores solares sin perfumes, sin conservantes, sin parabenos, sin colorantes… Es decir, mientras más SIN te especifiquen en el etiquetado mucho mejor, sobre todo si el peque sufre de piel atópica.
  • Debes buscar un filtro con protección solar alto, es decir, como mínimo un FPS30.
  • Asegúrate también que proteja frente a todo tipo de radiaciones, recuerda que una piel atópica, es una piel aún más vulnerable, así que lee el etiquetado y busca productos que te protejan frente a UV-B, UV-A, IR-A.
  • Hay protectores solares que además de los filtros físicos o químicos, contienen filtros biológicos, además de otras sustancias que ofrecen un plus en protección y reparación cutánea. Como por ejemplo aceites y productos que nutren e hidratan la piel, sustancias con acción antioxidante (filtros biológicos) como la vitamina A o vitamina E, que evitan la formación de radicales libres, y contribuyen a un mayor rango de protección.
  • Si es resistente al agua y a la fricción mucho mejor. Lo normal en los niños es que se mueva y mucho, así que recuerda, si es resistente mucho mejor.

Requisitos que cumplen los protectores solares de la gama de Ladival Niños y Pieles Atópicas, especialmente indicada para proteger de forma eficaz la delicada piel de los bebés, niños, y pieles atópicas de todas las edades, que ofrece una protección solar completa, frente a las radiaciones UV-A,UV-B, IR-A. Además, gracias a su fórmula SIN respeta la piel del pequeño y evita la aparición reacciones alérgicas.

Nuestra conclusión de cara al otoño e invierno.

Observa a tu bebé, y ante la más mínima sospecha, llévalo a su pediatra, que determinará si es necesario o no el tratamiento con fármacos de tipo antihistamínicos o corticoides. Sigue también las recomendaciones que te hemos dado de ropa, productos de higiene, baños…

Y evidentemente no te olvides de la protección solar, que sí siempre es importante, aún lo es más en las primeras etapas de la vida.

CÓMO PROTEGER A LOS NIÑOS DEL SOL

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la mejor manera de proteger a los niños del sol?

Es cierto, ¡no lo podemos evitar! Los padres queremos lo mejor para nuestros peques y a veces nos volvemos algo “locos”, si me permitís la expresión, pero… ¿y lo satisfechos que nos quedamos cuando lo tenemos todo bajo control?

Pues así es, hay ocasiones en las que controlar las cosas es muy aconsejable pues nos evitará problemas en el futuro y el sol es una de ellas.Aquí tenéis mis 5 imprescindibles para mantener el sol a raya y proteger a nuestros pequeños de sus efectos indeseados. Toma nota de cómo proteger a los niños del sol de la mejor manera:

  • Desde el primer día

    Tu hijo debe estar protegido del sol desde el primer día. De hecho no se recomienda exponer al sol a los niños durante su primer año de vida, pero si a pesar de este consejo el pequeño va a estar expuesto a las radiaciones solares protégelo con filtros. Ladival® Niños puede emplearse a partir de los 6 meses de edad en todas sus presentaciones. Respetará su delicada piel a la vez que la hidratará y la protegerá. Recuerda que está testado dermatológicamente.

  • Protección todo el año

    Integra el uso de fotoprotectores en su rutina de higiene. De este modo asimilarán que el uso de la crema facial con filtro es un paso más en la rutina de las mañanas: vestirse, lavarse la cara y los dientes, peinarse, ponerse colonia y por supuesto aplicarse la crema para el sol. Incorporar este gesto facilitará que estén protegidos durante todo el año.

  • Protégete con ellos

    Los niños actúan por imitación. Si ven que papá y mamá se protegen siempre del sol, con el uso de gafas, gorras, buscando la sombra y utilizando fotoprotectores es mucho más probable que consigas que interioricen esta idea. Además protegerte del sol puede ser muy divertido. Convierte este momento en una oportunidad para pasar un momento de juego y diversión con ellos. Sugiere a tus hijos que se apliquen la crema entre ellos o que te la apliquen a ti. No olvides revisar después que la aplicación es correcta.

  • Cantidad y calidad

    Todos conocemos los beneficios de los fotoprotectores con SPF elevados (SPF 30, SPF 50, SPF 50+). Pero a menudo olvidamos comprobar si estamos utilizando correctamente el filtro solar. ¿Utilizas la cantidad adecuada para cubrir eficazmente la totalidad de la superficie expuesta al sol? ¿Has pensado en aplicar la crema en las orejas, el empeine de los pies, el dorso de las manos, bajo los tirantes o proteger los labios y los párpados? ¿Con qué frecuencia reaplicas el filtro? ¿Te has parado a pensar que el agua y la fricción con la toalla… suponen la pérdida de parte de la crema?

        Un adulto debería protegerse con unos 30ml, protege a tu hijo proporcionalmente.
        Reaplica la crema solar cada 2 o 3 horas o después de un largo baño.

  • El producto adecuado

    Para proteger a los niños del sol afortunadamente existen en el mercado infinidad de formatos, presentaciones y texturas que cubren todas las necesidades, gustos y preferencias. Elige la que se adapte mejor a tu caso. ¿Buscas una protección facial para el invierto? Te sugiero Ladival® Niños SPF 50+ de 75ml, con una agradable textura que penetra fácilmente y además por su efecto hidratante protegerá a tu hijo del frío y del viento moderados si lo aplicas a diario. Ladival® Leche Hidratante SPF 30 o SPF 50 en spray, ideal para el verano, para los momentos en los que los más pequeños están deseando meterse en el agua y no te dejan más que unos breves instantes para protegerlos. Ladival® Leche Hidratante SPF 50+ de 200ml para aquellos momentos en los que puedes entretenerte a extender la crema cómodamente.

          Es preferible aplicar el fotoprotector antes de salir de casa, simplemente por el hecho de que lo harás con          más calma y a conciencia. No reutilices los productos de años anteriores, muy probablemente habrán        perdido parte de su efecto protector después de más de 12 meses de apertura. No te arriesgues, no vale la pena.

En nuestras manos está que las próximas generaciones sean conscientes de los riesgos de una exposición irresponsable. No lo permitas. Así pues para proteger a los niños del sol edúcalos.

 

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