Entrevista a la Doctora Montserrat Pérez

¿ Qué es la radiación infrarroja?
La radiación Infrarroja A (IRA), es uno de los principales componentes de la luz solar natural, de hecho más de la mitad de la energía solar que atraviesa la superficie terrestre nos llega en forma de radiación de infrarrojo (IR). Al igual que la radiación UV, también se divide según su longitud de onda en IR-A, IR-B e IR-C, siendo la porción IRA la más importante, hasta el punto que la tercera parte de la radiación solar que llega a la tierra es radiación infrarrojo A. Además la radiación IRA es la que tiene más capacidad de penetrar en nuestra piel, pudiendo llegar hasta la hipodermis, es decir la capa más profunda. El hecho de que sea la más importante cuantitativamente, y la que penetra hasta las capas más profundas de la piel son las razones por las que debemos prestar una especial atención.

¿ Cuándo se descubrió su potencial dañino sobre la piel?
Desde los años 90, muchos grupos de investigación en todo el mundo sospecharon durante esos años que la radiación infrarrojo A tenía un efecto dañino sobre la piel, que no solamente provocaba calor, sino que la exposición continua a esa radiación tenía efectos nocivos. Sin embargo hasta el año 2003 no se pudo demostrar cuáles eran esos efectos nocivos. Y de hecho, a día de hoy, continúan los estudios ya que hay muchos estudios iniciados sobre todos los efectos que provoca el IRA, además de los que aquí comentamos.

¿Qué efectos tienen sobre la piel?
Estas investigaciones demostraron que el infrarrojo A penetra hasta las capas más profundas de la piel, provocando una reacción de estrés oxidativo que aumenta los radicales libres. Las consecuencias son muchas: por un lado los radicales libres aumentan la degradación de colágeno, y por otro impiden la síntesis de nuevo colágeno. Esto se traduce en una pérdida de la elasticidad de la piel y de la firmeza, efectos visibles en forma de arrugas profundas, descolgamiento y flacidez, signos clásicos de pieles que han envejecido profundamente a causa del sol. Por tanto, podemos concluir que una de las principales causas de que nuestra piel aparezca más envejecida, cuanto más tomamos el sol es la radiación infrarrojo A.

¿Tienen algún beneficio?
La radiación infrarroja es la responsable de la sensación térmica, es decir, del calor que nos proporciona el sol. Pero se cree que esta sensación térmica es debida a las fracciones B y C del infrarrojo.

¿En qué se diferencian de los UVA y UVB?
La radiación UVB, la primera de la que se conocieron sus efectos, es la responsable del bronceado, pero también del eritema solar. Solamente penetra hasta las capas más superficiales de la piel, epidermis. Posteriormente se conocieron los efectos de la radiación UVA, que penetra más profundamente que la UVB, hasta la dermis, y también es responsable del bronceado. Sin embargo el hecho de penetrar hasta la dermis tiene efectos nocivos como son las reacciones alérgicas que producen el sol en determinadas personas, y también la aparición de envejecimiento prematuro. La principal diferencia por tanto, con la radiación IRA es que ésta última es la que penetra hasta la capa más profunda de la piel, hipodermis, por tanto su capacidad de fotoenvejecer nuestra piel es mayor, ya que si el colágeno que se destruye es el situado en la capa más profunda, la consecuencia evidente es que la arruga van a ser más profunda y visible.

¿Podemos protegernos de ellos?
Los protectores solares han ido desarrollándose conforme se conocían los daños de cada radiación. Esa es la razón por la que en los años 60 ó 70 no teníamos ni sabíamos lo que era un protector solar, y pocos años después se empezaron a comercializar los protectores solares frente a la radiación UV-B. Años más tarde se descubrieron los efectos nocivos de la radiación UVA, y poco a poco los protectores fueron incorporando protección frente a esta radiación. En el caso de la radiación infrarrojo A, en 2003 se descubrieron que los rayos producían efectos nocivos sobre la piel, y en 2008 se publicó en la Universidad de Dusseldorf el primer estudio que demostraba mediante test in vivo (bajo biopsia) que se había conseguido, tras años de investigación, una fórmula eficaz frente a los efectos nocivos que produce la radiación infrarrojo-A (IR-A).

¿Hay zonas con mayor radiación que otras?
La intensidad de la radiación solar varía en función de la altitud, latitud de la zona dónde nos encontremos, así como de la superficie sobre la que estemos expuestos al sol, por ello debemos tener en cuenta todos estos factores a la hora de elegir nuestra protección solar.

¿Cómo podemos saber si estamos expuestos a la radiación solar IR-A?
Siempre que estamos expuestos a la luz solar, estamos expuestos a sus 3 radiaciones (UVA- UV-B e IR-A), incluso en los días nublados y bajo la sobra también estamos expuestos a sus reacciones.

¿Cómo funciona un protector solar con filtro infrarrojo?
No podemos evitar que el IR-A provoque esa reacción de estrés oxidativo en la mitocondria de la célula, pero sí podemos neutralizar su efecto mediante el uso de un protector solar que incorpore antioxidantes eficaces frente al IR-A en su fórmula. El efecto es sencillo: los antioxidantes neutralizarán los efectos de los radicales libres, impidiendo que estos dañen el colágeno de la piel. Lo que es imprescindible es que estos antioxidantes penetren hasta las capas más profundas de la piel, ya que es allí donde el IR-A tiene su efecto sobre la célula. Por esa razón, solo los protectores solares que hayan demostrado mediante test in vivo que son capaces de penetrar hasta las capas más profundas y por tanto de llegar allí donde se producen los radicales libres, serán capaces de protegernos de forma efectiva frente al infrarrojo-A. Es decir, no porque un protector solar incorpore antioxidantes en su fórmula, significa que sea capaz de protegernos de la radiación IR-A.

¿De qué están hechas las cremas protectoras IR-A?
Los componentes que nos van a proteger de los efectos nocivos del IRA son los antioxidantes. Eso no significa que cualquier crema con antioxidantes nos pueda proteger, ya que no solo es importante la elección de estos antioxidantes, sino también la formula en la que se formula.
Este es el motivo principal por el que hay pocos protectores solares que protejan de forma efectiva frente al IRA, ya que lo complejo de la formulación es garantizar que los antioxidantes penetran hasta las capas más profundas que es donde deben ejercer su acción. Por eso, para estar seguros de que nuestro protector solar nos protege correctamente del infrarrojo A debemos comprobar, mediante la lectura correcta del etiquetado, o asesorándonos con nuestro medico o farmacéutico, que el protector solar ha aportado estudios in vivo que demuestran su acción.

¿Pueden los infrarrojos promover el cáncer de piel?
Aunque actualmente no se ha publicado ningún estudio que demuestre la relación entre IRA y cáncer, si sabemos hasta la fecha que el IRA modifica más de 500 genes diferentes, algunos de ellos relacionados con los procesos de apoptosis celular, es decir de muerte de las células. Eso significa que no sería extraño que en los próximos años se demostrara alguna relación entre infrarrojo A y cáncer, aunque hoy por hoy no lo podemos afirmar.

Dicen que el 45% de la radiación solar es infrarroja y penetra hasta 10 milímetros en la piel. ¿Se puede decir que se trata del factor más peligroso al que nos exponemos al tomar el sol?
La tercera parte de la radiación solar es la radiación infrarrojo-A, pero eso no significa que sea ni más ni menos peligrosa. Simplemente debemos tener claro que debemos protegernos de ella igual que lo hacemos de UVB y UVA. Además debemos ser exigentes con el protector solar que elijamos, ya que no estamos hablando de cosmética ni de estética, estamos hablando de salud y de prevención sobre posibles problemas en nuestra piel. Si la ciencia avanza advirtiéndonos de posibles problemas a largo plazo, dando soluciones demostradas, es recomendable que nos protejamos utilizando estas soluciones.

¿Cómo podemos notar que tenemos la piel dañada por infrarrojos? ¿Hay síntomas externos que den señal de alarma?
Los efectos nocivos de la radiación IRA son visibles a largo plazo, pero como todos los efectos a largo plazo son irreversibles cuando aparecen. Pero además son acumulativos, es decir cuánto más sol tomemos sin estar correctamente protegidos, más visibles serán estos efectos. Por tanto si queremos evitarlos, debemos estar protegidos siempre que estemos expuestos al sol.

Consejos para protegernos de los infrarrojos: cremas, cantidad necesaria, reaplicaciones, horas a evitar, zonas de riesgo, etc.
En la actualidad, y debido a la complejidad de la fórmula de antioxidantes, hay pocos protectores solares que hayan demostrado mediante estudios in vivo que son capaces de protegernos del infrarrojo A. Y es obligatorio que se demuestre mediante estudios in vivo, ya que si los antioxidantes del protector no son capaces de llegar hasta las capas más profundas de la piel, difícilmente podrán protegernos del infrarrojo A.
Por esa razón, si queremos estar seguros de que nuestro protector solar nos protege correctamente del infrarrojo A debemos comprobar, mediante la lectura correcta del etiquetado, o asesorándonos con nuestro medico o farmacéutico, que el protector solar ha aportado estudios in vivo que demuestran su acción.

¿Cuándo?
Debemos recordar que hay que protegerse de la radiación IR-A al igual que nos protegemos de los UV, siempre que estemos expuestos a una radiación solar debemos aplicarnos una protección solar (UVA, UV-B e IR-A) de acuerdo a nuestro fototipo y nuestro tipo de piel, haciendo especial atención en verano, por ello en los meses de mayor radiación solar debemos evitar tomar el sol entre las 12-16h y reaplicar el protector solar cada dos horas de forma abundante.

¿Zonas?
La cara, el escote y las manos, son las zonas donde se hacen más visibles los efectos del fotoenvejecimiento prematuro que provoca la radiación solar, ya que son zonas donde la piel es más fina y vulnerable y las más expuestas al sol, por ello debemos protegernos de la radiación solar todo el año, variando el FPS en función del índice UVI, factores altos en verano FPS (30-50) y factores bajos (FPS 10) en invierno.

Doctora en Medicina y Cirugía con Sobresaliente ‘cum laude’ por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y Coordinadora del Master de Dermatología Tropical, Medicina Tropical y Geografía Médica desde 1999 en la UAB.