Las manchas en la piel (Parte I)

Una de las consecuencias que podemos sufrir al exponernos a la radiación solar sin la protección adecuada, es la aparición de manchas en la piel. Estas suelen darse de forma más frecuente en mujeres que en hombres.

¿Qué son?
Las manchas en la piel se producen a consecuencia de los melanocitos, unas células que tenemos en la epidermis y que son las responsables de producir la melanina, un pigmento que se encuentra en la piel, los ojos y el pelo, cuya principal función es la de bloquear los rayos ultravioleta, para evitar que dañen el ADN de las células de la piel.
Cuando hay un exceso de melanocitos, se produce una hiperpigmentación de la piel, en forma de pecas, lunares o manchas oscuras. Cuando ocurre lo contrario y tenemos áreas pálidas o decoloradas, significa que hay una despigmentación, provocada por un nivel bajo de melanocitos.

¿Por qué se producen estas manchas?
Las manchas pueden producirse durante el embarazo, cuando hay desarreglos hormonales, con la toma de ciertos medicamentos y, por supuesto, cuando no nos protegemos de la radiación solar. Hay que distinguir dos tipos:

  • Melasmas o cloasmas: aparecen normalmente en los pómulos, la frente y el labio superior. Suelen aclararse en invierno y oscurecerse en verano, cuando estamos más expuestos a los rayos de sol.
  • Lentigos solares: se conocen como “manchas de la edad” y son el resultado de años de exposición al sol sin usar un protector solar. Aparecen con más frecuencia en el dorso de las manos, los brazos y el rostro.

En el próximos post os daremos consejos para evitar la aparición de estas molestas manchas y que podáis disfrutar del sol con toda tranquilidad.