Falta de vitamina D por el confinamiento

Déficit de vitamina D

Con la llegada del SARS-CoV-2 y el confinamiento que hemos cumplido, muchos tenemos la sensación de que no hemos vivido la primavera. Esta situación anómala nos ha obligado a pasar mucho tiempo en casa, y no solo nos ha afectado física y psicológicamente, sino que al estar encerrados cabe la posibilidad que tengamos falta de vitamina D.

Como posiblemente sabes, la vitamina D se puede conseguir mediante la exposición solar y la dieta. Así pues, al verse reducido nuestro tiempo en espacios exteriores, es posible que hayamos incurrido en un déficit de vitamina D. Esta vitamina cumple múltiples funciones, la más importante es la regulación de los niveles de calcio y fosfato a nivel renal, impactando en la remodelación ósea.

El déficit de vitamina D en niños produce raquitismo y se ha relacionado con multitud de trastornos esqueléticos y cardiovasculares, cánceres, enfermedades del sistema nervioso central, enfermedades reproductivas, infecciones y trastornos autoinmunes y dermatológicos.

El control de los niveles de vitamina D es muy importante. La American Endocrine Society recomienda entre 400-1.000 UI/día en el primer año de vida y entre 600-1.000 UI/día por encima de esta edad.

¿Cuánto tiempo debo exponerme al sol para obtener la cantidad de vitamina D necesaria?

Depende de tu fototipo y de la intensidad de radiación solar. Aquellas personas con la piel más blanca (fototipo I), en verano les bastará con 6 minutos de exposición en las horas centrales del día, mientras que en invierno necesitarán prácticamente el triple,17 minutos. Pero, ¡atención! En estas personas con la piel más blanca, tan solo 20 minutos de exposición son suficientes para producir un eritema (quemadura). Puedes consultar la siguiente tabla para ver estos datos para otros fototipos:

Tabla fototipos de la piel
Mínima dosis de radiación UV para producir eritema y la síntesis de vitamina D correspondiente a la ingesta de 1000 UI y minutos de exposición necesarios para producir dichas dosis en las horas centrales del día por estación.

Consecuencias del confinamiento en nuestra piel

La reclusión forzada durante el confinamiento ha hecho que nuestra piel no esté preparada para la radiación del verano. El hecho de no poder tener una exposición gradual a la exposición solar durante la primavera conlleva que tengamos unos niveles de melanina más bajos para los que son habituales para cada fototipo cutáneo en esta época del año. El confinamiento ha frenado los procesos naturales de la piel de respuesta gradual de aclimatación lumínica, haciéndola más sensible.

El aumento de las temperaturas típico del verano hace que expongamos más piel a la radiación solar que es de mayor intensidad que en primavera (ver figura 1). Esto añadido a una mayor sensibilidad de nuestra piel, nos obliga a aumentar las precauciones cuando debamos exponernos al sol. 

Exposición UV
Índice UV máximo diario en la Estación Meteorológica de Santa Cruz de Tenerife, años 2006-2011. Se puede observar que la variación temporal de la máxima radiación UV, siendo esta mayor en los meses de verano que en los meses de invierno.

Cómo protegerse de la radiación solar

Desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos nos dan los siguientes consejos para protegernos de la exposición solar este verano post-confinamiento:

  1. Refuerza tu dieta con alimentos que contengan vitamina D como pescados azules, hígado, huevos o lácteos.
  2. Usa protección solar también en la piel cubierta por la mascarilla. Recuerda que no todas las mascarillas protegen frente a todos los tipos de radiación.
  3. Usar lentes sin filtro UV, produce dilatación pupilar, aumentando la entrada de rayos UV, pudiendo tener efectos perjudiciales para tu salud.
  4. Una dieta rica en frutas y verduras te ayudará a prevenir los daños solares desde el interior.
  5. Protege los ojos con gafas de sol homologadas.
  6. Aplícate el protector solar al menos media hora antes de exponerte al sol. Renueva la aplicación cada 2 horas, sin descuidar zonas como orejas, nariz, calva y pies.
  7. Consume alimentos ricos en agua y toma, al menos, dos litros de agua al día.
  8. Usa protección solar y gafas de sol homologadas también en los días nublados.
  9. Evita la exposición al sol en las horas centrales del día.
  10. También puedes utilizar cápsulas solares orales, unos complementos alimenticios que contribuyen a la protección solar desde el interior..
  11. Unas gafas de sol adecuadas deben proteger del UV, ser óptimas para la conducción y presentar fidelidad del color.
  12. Aumenta las precauciones en embarazadas, niños y ancianos.
  13. La protección oral nunca sustituye a los protectores solares de aplicación tópica.
  14. Acude al dermatólogo ante cualquier evolución en un lunar o peca.
  15. El farmacéutico te ayudará a elegir el protector solar más adecuado para tu tipo de piel.

Por nuestra parte, recomendamos la aplicación de productos de protección solar que protejan la piel frente a los rayos UVA, UVB e infrarrojo A. Los productos Ladival® incorporan una mezcla de filtros físicos y químicos. Dichos filtros cumplen las condiciones de seguridad, estabilidad y eficacia para garantizar una buena protección solar. Además, todos los protectores solares Ladival® incluyen, también, ingredientes antioxidantes que evitan la formación de radicales libres. Navega por nuestra web y descubre nuestras cremas protectoras para niños, para deportistas, para la vida urbana y muchos más productos.

 

Referencias:

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