La piel y la llegada del Invierno: ¿Qué debemos tener en cuenta?

Por Dr. Gustavo Garriga, MIR de Dermatología en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga

La piel, además de ser el órgano más extenso del ser humano, es la principal frontera que nos separa del mundo exterior. Por tanto, es lógico que los cambios que ocurren en nuestro ambiente puedan afectar de manera significativa a la salud de nuestra piel. Y por supuesto, la llegada del invierno no iba a ser una excepción.

¿Quieres saber cómo puede afectar el invierno a nuestra piel?

Te lo contamos a continuación:

¿QUÉ OCURRE CON LA PROTECCIÓN SOLAR EN INVIERNO? ¿QUÉ FACTOR DE PROTECCIÓN USAR?

Un fallo muy extendido en la población general es pensar en los protectores solares como un producto de uso exclusivo durante el verano. Este es un concepto erróneo que debemos intentar corregir, ya que el riesgo de cáncer de piel asociado a la exposición solar no se limita únicamente a los meses de verano, sino que está presente a lo largo de todo el año. Es por eso por lo que se recomienda el uso diario de protección solar de mínimo factor 30, especialmente en países como España, en los que disfrutamos de un gran número de días de sol al año.

El objetivo es reducir al máximo la incidencia de aparición de nuevos casos de cáncer de piel, siendo el melanoma el más conocido. Por desgracia estamos hablando de un tipo de cáncer cuya incidencia de nuevos casos no para de aumentar año tras año. Pero no sólo eso, ya que además se trata de la primera causa de muerte por cáncer de piel, la mayoría de los casos adultos jóvenes, cobrando una enorme importancia su prevención y diagnóstico precoz.

Para ello resulta de vital importancia realizar una correcta protección solar, especialmente durante los meses de verano, pero que debería mantenerse a lo largo de todo el año para reducir este riesgo al mínimo. Debemos recordar renovar nuestro protector solar cada 2h, aplicándolo especialmente en la cara, ya que se trata de la región de nuestro cuerpo más expuesta al sol. Es importante usar un protector solar que cubra la radiación ultravioleta B, ya que ha demostrado ser el tipo de radiación que más influye en la aparición del cáncer de piel. No obstante, un buen protector solar también deberá cubrir la radiación ultravioleta de tipo A, los infrarrojos A y también la luz visible, ya que se ha demostrado que contribuyen de manera importante en el fotoenvejecimiento y la aparición de manchas en nuestra piel.

Finalmente, para conseguir un diagnóstico precoz es recomendable la realización de revisiones dermatológicas, especialmente en aquellos pacientes con factores de riesgo para desarrollar cáncer de piel, destacando aquellas personas que tengan muchos lunares o léntigos solares, aquellos casos con antecedentes personales o familiares de melanoma, personas de piel muy clara, cabello pelirrojo o aquellos que se encuentren inmunodeprimidos, entre otros.

Otras patologías dermatológicas que pueden exacerbarse durante el invierno son:

SABAÑONES

Se trata de una de las enfermedades más conocidas que aparece en relación con el frío. Se trata de lesiones dolorosas de color violáceo, que aparecen en zonas distales como los dedos de manos, pies, orejas o nariz. Estas lesiones aparecen de forma característica tras una exposición intensa al frío, por lo que su tratamiento preventivo resulta fundamental. Para ello recomendamos emplear prendas de abrigo que cubran estas zonas específicas (ej. guantes, calzado adecuado, gorro…), evitando de esta manera una exposición excesiva al frío que pueda provocar la aparición de estas lesiones.

ROSÁCEA

Durante el invierno es frecuente experimentar cambios bruscos de temperatura. Esto suele ocurrir cuando salimos de ambientes de interior con calefacción y pasamos bruscamente a ambientes exteriores con bajas temperaturas. Estos cambios repentinos de temperatura son un factor precipitante muy frecuente para la rosácea, dando lugar a episodios de enrojecimiento facial intenso que puede llegar a ser muy molesto. Para evitarlo se recomienda evitar ambientes excesivamente calurosos y procurar transiciones más graduales entre ambientes calurosos y fríos. De igual forma se recomienda evitar realizar duchas excesivamente calientes, siendo preferible el uso de agua tibia, para así evitar este tipo de brotes.

XEROSIS O SEQUEDAD LABIAL

Los labios son una zona anatómicamente sensible que además se encuentra especialmente expuesta a las inclemencias del tiempo. A este nivel la piel se adelgaza hasta formar una superficie mucosa muy fina, que se seca y agrieta con facilidad durante el invierno. La mejor manera de evitar que se dañen es acostumbrarse a utilizar bálsamos reparadores labiales, que hidraten la superficie de los labios y que eviten la aparición de esta sequedad intensa.

DERMATITIS ATÓPICA Y PSORIASIS

Ambas son enfermedades crónicas inflamatorias de la piel muy frecuentes entre la población general. Sin embargo, sus semejanzas van más allá, ya que ambas comparten un comportamiento similar en función de la estación del año.

El invierno se caracteriza por presentar unas temperaturas más bajas que se deben a la menor incidencia solar durante esta época del año. Se ha demostrado que la exposición a la radiación solar natural (helioterapia durante meses cálidos) o artificial (fototerapia en cabinas hospitalarias) es un tratamiento eficaz que facilita el control de ambas enfermedades y la disminución de sus brotes.

No obstante, en invierno nos encontramos ante la época del año con los días más cortos y menor intensidad de radiación solar, de tal forma que los brotes de estas enfermedades son más frecuentes que en los meses cálidos. Para intentar paliar estas adversidades climatológicas, es recomendable realizar una exposición solar saludable, siendo suficiente con exponerse al sol unos 10-15 minutos al día en las zonas afectadas.

Otro consejo para evitar los brotes durante esta época es prestar especial atención a los cuidados de hidratación e higiene en pacientes con dermatitis atópica, así como la intensificación de los tratamientos tópicos como corticoides, tanto en el caso de la dermatitis atópica como de la psoriasis. No obstante, en caso de experimentar brotes de mayor intensidad, es posible que lleguemos a necesitar incluso tratamientos dermatológicos sistémicos, ya sea por vía oral o en forma de inyectables.

Hemos visto como las bajas temperaturas del invierno pueden provocar la aparición de algunas patologías o exacerbar las ya existentes. Por ello, es importante adecuar nuestro cuidado de la piel a cada estación del año.

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