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¿Tengo que cuidar de las manchas en mi piel durante el invierno?

Cuando, cómo y por qué cuidar de las manchas en la piel durante invierno

El verano es conocido como la época en la que aparecen o se acentúan las manchas en la piel con mayor intensidad debido a la intensidad de la luz solar, las temperaturas y el uso de ropa de menos cobertura.

Sin embargo, el invierno también es hostil para la piel y olvidar o disminuir su cuidado puede tener graves consecuencias. A pesar de estar más cubierta por ropa, factores climáticos adversos como el frío y el viento agreden la piel, secándola e irritándola con facilidad. Además, tenemos ciertas zonas del cuerpo como rostro, cuello, escote y manos que están permanente expuestas a la agresión de los factores externos.

Su cuidado depende del tipo de manchas en la piel que tengamos:

  • Los nevus (lunares) son conglomerados de pigmento que pueden aparecer de repente o, si ya se tiene, derivar a un tumor maligno, aunque en un porcentaje muy bajo. Pueden evolucionar en todo momento, así que hay que poner atención en posibles nuevas lesiones, si su forma, color o tamaño ha cambiado. Si se percibe una alteración, es recomendable consultar con un dermatólogo. Deben protegerse del sol durante todas las estaciones del año.

Nevus (lunares). Foto de cottonbro en Pexels

  • El melasma (paño) son un tipo de manchas en la piel que se forman mayoritariamente en la cara y se intensifican con la exposición solar. Estas suelen atenuarse en invierno, pero no por ello deben desprotegerse. De hecho, el otoño y el invierno son ideales para tratarlas bajo la prescripción de un profesional y evitar que se pigmenten más.

  • Los léntigos (pecas) solares son una clase de manchas marrones, que surgen en una piel que ha estado expuesta al sol, como la de la cara, espalda, brazos o piernas. Aparecen años después de la exposición solar, y en verano se intensifican. Para evitar que “broten” más es imprescindible fotoprotegerse durante todo el año, sobre todo en edades tempranas. Es recomendable tratarlos en invierno, bajo la valoración de un dermatólogo.

En resumen, toda piel que quede expuesta a la luz solar requiere fotoprotección, pero hay que enfatizar en zonas de la epidermis con manchas de este tipo siempre con FPS 50+, durante todo el año y ante todo en zonas de riesgo o mayor incidencia solar como la montaña o la playa.

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