¿Tienes queratosis actínica?

Qué es, quienes la padecen y cómo prevenir estas lesiones precancerígenas

La queratosis actínica es el resultado de una larga exposición solar durante años que ha dañado el ADN, causando pequeñas mutaciones genéticas. Estas se manifiestan en forma de lesiones rugosas, que pueden ser de color piel o rosadas, a veces con rojez alrededor; a veces son imperceptibles a simple vista, pero se pueden notar a través del tacto.

Estas lesiones suelen aparecer en la cabeza: en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, la nariz e incluso los labios, pero también son comunes en el dorso de las manos o los antebrazos. Son daños a tener en cuenta, ya que son precancerígenas e ignorarlas puede permitir que evolucionen a un cáncer de piel (carcinoma epidermoide).

¿Quienes tienen mayor tendencia a contraerla?

La propensión a esta patología puede tener diversos orígenes, algunos genéticos y otros circunstanciales. Estas son las características que facilitan su aparición, más de una pueden coincidir en un individuo:

  • Complexión clara.
  • Ojos claros.
  • Cabello claro o pelirrojo.
  • Sistema inmunitario alterado (por trasplante de órganos, por ejemplo).
  • Grandes niveles de exposición solar y/o quemaduras solares prolongados en el tiempo.

¿Cómo se puede prevenir?

La respuesta corta es reducir la exposición solar. Toda persona, con tendencia o no, debe mantener una fotoprotección constante durante todo el año.

No obstante, evitar exposiciones prolongadas a lo largo de los años es clave para esta patología en concreto. Las siguientes son las mejores herramientas para conseguirlo:

  1. Cubrirse con ropa y accesorios: Un medio físico que filtra los rayos solares que inciden en la piel. El uso de sombreros, gorras o gafas de sol es ideal para la protección facial. Actualmente, hasta existen ropa, gafas y accesorios con filtros ultravioleta.
  2. Aprovechar la sombra: Siempre que sea posible, hacer uso de la fotoprotección que nos llega del entorno.
  3. Usar fotoprotectores tópicos con FPS 50+: Para pieles que ya han sufrido daño solar, Ladival®Proprepair Fotoliasa repara la piel, regenera las células y previene los efectos carcinogénicos de la radiación. La fotoliasa ayuda a reparar el ADN dañado por el sol, reforzando los mecanismos de defensa de la piel.
  4. Acudir a un dermatólogo: Ante sospecha de queratosis actínicas consulta con tu dermatólogo o en su defecto con tu médico de familia para que pueda realizar un diagnóstico y establecer un tratamiento. Si hay la posibilidad de tener queratosis actínicas, un especialista es esencial para evaluar las lesiones, generar un diagnóstico adecuado y diseñar un tratamiento especializado en las necesidades individuales del paciente.
    En resumen, la prevención frente a la queratosis actínica es como un muro que se construye grano a grano a lo largo de la vida. La protección diaria año tras año garantiza la salud de tu piel, evitando en gran medida la aparición de cáncer u otras enfermedades cutáneas. Recuerda cuidar lo que protege a tu cuerpo del exterior.

Comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *